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Adelardo Covarsí: 7 curiosidades a 75 años de su partida

Adelardo Covarsí, el maestro de la pintura extremeña, dejó una huella profunda con sus retratos y escenas de caza. A 75 años de su fallecimiento, te contamos siete detalles poco conocidos que te acercarán a su vida y obra.

PorMerry Melina7 min de lectura

Pintura al óleo de Adelardo Covarsí, con cazadores y perros en un paisaje de Extremadura bajo un cielo crepuscular.
Los cielos amplios y dramáticos son una constante en las escenas de caza de Covarsí, a pesar de algunas críticas. Foto: Alva Shoot / Pexels

Adelardo Covarsí, nacido en Badajoz en 1885 y fallecido en 1951, es recordado como una figura clave de la pintura extremeña. Su arte, enmarcado en el costumbrismo realista de la primera mitad del siglo XX, nos legó una galería de personajes y paisajes que capturan la esencia de su tierra. Sin embargo, más allá de sus obras más conocidas, su vida y la de su familia están llenas de historias que nos revelan al hombre detrás del pincel. A 75 años de su partida, te invitamos a descubrir siete curiosidades que quizás no conocías sobre este maestro.

1. El pintor del "paisaje abierto" que un crítico no vio

Una de las descripciones más singulares que se encuentran sobre Covarsí, según la Wikipedia, viene de la crítica especializada, que lo calificó por su “casi absoluta incapacidad o ignorancia del paisaje abierto”. Esto choca un poco cuando uno piensa en sus obras más famosas. Si visitas el Museo de Bellas Artes de Badajoz, por ejemplo, verás su cuadro “El capitán de los monteros de Alpotreque”, donde los cielos y las nubes, bañados en una luz de atardecer, son protagonistas indiscutibles. También en “En la raya de Portugal” o “La otoñada en Extremadura”, los amplios espacios naturales tienen un gran peso. Es difícil imaginar cómo se conciliaba esa crítica con la realidad de sus lienzos, llenos de "escenas cinegéticas, en las que predominan los espacios abiertos tratados con un punto de perspectiva bajo que da a los cielos y las nubes [...] un especial protagonismo", como se describe en su biografía.

Tal vez la crítica se refería a una forma específica de pintar el paisaje que no era la suya, o quizás a la falta de paisajes puros, sin figuras humanas. Lo cierto es que Covarsí siempre supo cómo integrar a sus cazadores y contrabandistas en entornos naturales vastos y dramáticos, convirtiendo el paisaje en un personaje más de la historia que contaba en sus cuadros.

2. Un padre armero, escritor y coleccionista de arte

Detrás del gran pintor, hubo un padre con una vida fascinante: Antonio Covarsí Vicentell. Nacido en Zaragoza, fue un personaje muy influyente en el mundo cinegético y artístico de Badajoz. Antonio no solo era el padre de Adelardo, sino que regentaba la primera armería de la ciudad, abierta en 1874, en la céntrica calle Calatrava (hoy José López Prudencio), justo detrás de la catedral. Pero no se quedaba ahí. Según Wikipedia, también era un prolífico escritor de libros de caza, y lo que es más sorprendente, un coleccionista de arte con una colección privada de cerca de trescientos cuadros.

Imagina la casa familiar de los Covarsí. Mientras su padre atendía la armería o escribía sobre monterías, en las paredes colgaban obras de maestros como Sorolla, Moreno Carbonero, Ramón Casas o Cecilio Pla. Un verdadero ambiente de riqueza cultural y pasión por el arte y la naturaleza, que sin duda debió marcar la infancia y la formación de Adelardo.

3. Los famosos cuchillos y libros de caza "COVARSI"

La faceta empresarial de Antonio Covarsí, el padre de Adelardo, iba más allá de vender armas. Su armería en Badajoz era también el punto de venta de sus propias publicaciones y de un producto muy particular: los "famosos cuchillos de monte marca COVARSI". En la Revista Cinegética Ilustrada de septiembre de 1932, se anunciaba que estos libros y cuchillos se podían adquirir directamente en su almacén de armas. Entre sus obras publicadas se encuentran títulos como "Narraciones de un montero" (1898), "Trozos venatorios y prácticas cinegéticas" (1911), "Grandes cacerías españolas" (1919-1920) y "Entre jaras y breñales" (1927). Este legado literario y comercial de su padre nos da una idea clara del entorno en el que creció Adelardo, profundamente conectado con la caza y la naturaleza, temas que luego plasmaría con maestría en sus lienzos.

4. Una de sus obras, en la fachada de la armería de su padre

El vínculo entre padre e hijo era tan fuerte que una de las obras de Adelardo llegó a decorar la fachada del negocio familiar. En 1939, se colocó una reproducción cerámica de su cuadro "Cazador de avutardas" (originalmente de 1920) en la fachada principal del edificio donde estaba la armería de Antonio Covarsí, "justo a la espalda de la catedral" de Badajoz. Esta particularidad, mencionada en su biografía de Wikipedia, es un hermoso detalle que muestra cómo el arte del hijo se integraba en la vida cotidiana y el negocio del padre, celebrando la pasión compartida por la caza y el mundo rural.

5. Una carrera llena de reconocimientos desde joven

Adelardo Covarsí no tardó en cosechar éxitos. Desde muy joven, sus obras fueron reconocidas en las Exposición Nacional de Bellas Artes. En 1906, recibió una Mención Honorífica por "Atalayando", y tan solo dos años después, en 1908, obtuvo una Tercera Medalla por "Cosarios portugueses en las lindes de Extremadura". Le seguiría otra Tercera Medalla en 1912 por "La barbería de los contrabandistas". Su carrera culminaría con la ansiada Primera Medalla en la 37.ª edición del certamen, por su imponente cuadro "El capitán de los monteros de Alpotreque", que hoy puedes admirar en el Museo de Bellas Artes de Badajoz. Esta trayectoria temprana de premios y distinciones, recogida en la Wikipedia, demuestra un talento precoz y una dedicación constante a su arte.

Además de estos galardones nacionales, Covarsí también fue reconocido a nivel regional e incluso internacional, recibiendo una Medalla de Oro en la Exposición Iberoamericana de Sevilla de 1929 y siendo nombrado Hijo Predilecto de Badajoz en 1947, pocos años antes de su fallecimiento. Estos honores subrayan su importancia no solo en el ámbito artístico español sino también en su tierra natal.

6. Un cuadro extremeño que terminó en Alemania

Entre los primeros reconocimientos de Adelardo Covarsí, destaca un detalle curioso: una de sus obras premiadas encontró un hogar inesperado fuera de España. "La barbería de los contrabandistas", por la que obtuvo una Tercera Medalla en la Exposición Nacional de Bellas Artes de 1912, fue adquirida en 1914 por un coleccionista en Wiesbaden, Alemania. Como detalla su biografía en Wikipedia, este hecho habla de la temprana proyección internacional de su arte. Para un pintor de costumbrismo regional, que una de sus piezas fuera a parar a una colección privada alemana tan pronto en su carrera es un testimonio del atractivo universal de su particular estilo y de su capacidad para capturar escenas humanas con una fuerza que trascendía fronteras.

7. De nueve hermanos, solo dos llegaron a adultos

Más allá de los pinceles y los cuadros, la vida de Adelardo Covarsí estuvo marcada por una realidad familiar difícil que era común en su época. De los nueve hijos que tuvieron sus padres, Antonio Covarsí Vicentell y Adela Yustas González, solo dos llegaron a la edad adulta: Adelardo y su hermana Laurencia. Este dato, que se menciona en su perfil de Wikipedia, nos recuerda la alta mortalidad infantil de principios del siglo XX y añade una capa de humanidad y resiliencia a la historia familiar del artista. Crecer en un hogar donde la pérdida era tan presente, pero donde la cultura, el arte y la pasión por la vida rural también tenían un espacio tan fuerte, debió forjar un carácter especial en el pintor.

Este detalle, aunque sombrío, nos ayuda a entender el contexto personal en el que se desarrolló su arte. Es un recordatorio de que detrás de cada figura histórica hay una persona con sus propias experiencias, alegrías y tristezas, que de alguna manera moldean su visión del mundo y su expresión creativa. Como contamos en esta nota sobre Rob Halford, la vida personal de un artista a menudo se entrelaza con su obra de formas sorprendentes.

Por qué importa

Adelardo Covarsí nos dejó un legado artístico que va más allá de la mera representación. Sus cuadros son ventanas a una Extremadura rural, a sus gentes, sus tradiciones y una forma de vida que hoy vemos con nostalgia. Al conocer estas curiosidades, no solo celebramos su talento, sino que también nos acercamos a la persona, al contexto familiar y social que lo formó. Su obra sigue viva, permitiéndonos conectar con la historia, la cultura y la belleza de una época y un lugar, a través de la mirada única de un maestro.

Fuentes consultadas

TemasPinturaArte EspañolExtremaduraCostumbrismoHistoria del arte

Redacción asistida por inteligencia artificial y revisada por el equipo editorial de losupe.

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