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Eliseo Alberto: 8 curiosidades a 75 años de su nacimiento

Conoce ocho detalles poco conocidos de la vida y obra de Eliseo Alberto, el periodista, novelista y guionista cubano que nos dejó un legado literario único, a 75 años de su llegada al mundo.

PorMerry Melina7 min de lectura

Eliseo Alberto sonriendo en un estudio lleno de libros.
Eliseo Alberto, conocido por su ingenio y humanidad, en una imagen que refleja su personalidad. Foto: furkanfdemir / Pexels

Este 10 de septiembre se cumplen 75 años del nacimiento de Eliseo Alberto, una figura que dejó una marca profunda en la literatura latinoamericana. Conocido como Lichi por sus amigos, fue periodista, novelista, poeta y guionista, un hombre con una pluma tan aguda como su mirada sobre la vida.

Nacido en Arroyo Naranjo, Cuba, en 1951, Eliseo Alberto construyó una obra que resonó tanto en su tierra natal como en México, donde vivió exiliado desde 1990 y cuya ciudadanía adoptó en 2000, según su biografía en Wikipedia. A lo largo de su carrera, nos regaló novelas memorables como Caracol Beach, ganadora del Premio Alfaguara, y el impactante Informe contra mí mismo.

Pero más allá de sus libros y guiones, la vida de Eliseo Alberto estuvo llena de anécdotas y detalles que pintan el retrato de un hombre fascinante, lleno de pasiones y contradicciones. Aquí te contamos ocho curiosidades sobre él que quizás no conocías.

1. Su primera novela nació de una mentira audaz

Imagínate esto: un joven Eliseo Alberto en el ejército, al frente de un pelotón, se encuentra con el director de la revista militar cubana Verde Olivo. Sin pensarlo dos veces, le suelta una mentira: que tiene una novela escrita. El director, entusiasmado, le propone publicarla por capítulos y le pide el primero para el viernes siguiente. ¿El problema? No había tal novela.

Eliseo Alberto lo contó él mismo en una entrevista: “Ese día por la noche me senté a escribir, porque no tenía ninguna novela”. Así, en una maratónica sesión, nació La fogata roja, una historia sobre un pelotón de niños del general Sandino en Nicaragua. La novela no solo fue publicada, sino que le valió el Premio Nacional de la Crítica en La Habana, un logro increíble para una obra nacida de un impulso y un plazo imposible, como se detalla en Wikipedia.

2. Siguió su propio camino literario, lejos de la sombra de su padre

Eliseo Alberto era hijo de Eliseo Diego, uno de los poetas cubanos más importantes del siglo XX. Imagina la presión. Él mismo admitía haber empezado a escribir poesía “horrible”. Pero en lugar de seguir los pasos directos de su célebre padre, decidió explorar otros géneros. “Pensé que lo mejor sería abordar géneros literarios que papá jamás hubiera tocado: la crónica, el periodismo”, explicó, según la misma fuente.

Esta decisión no solo le permitió forjar una voz propia y distintiva, sino que también le abrió las puertas a un universo de posibilidades creativas que lo llevarían a ser un maestro en la novela y el guion, demostrando que el talento, aunque heredado, siempre encuentra su manera de florecer de forma única. Es un recordatorio de cómo los artistas buscan su identidad, incluso frente a legados familiares poderosos, algo que hemos visto en otras figuras, como contamos en esta nota.

3. El ajedrez fue su gran pasión de toda la vida

Para muchos, Eliseo Alberto era sinónimo de palabras e historias, pero en su corazón había otra pasión que competía con la literatura: el ajedrez. Él mismo sostenía que “el ajedrez sigue siendo la pasión más grande” de su vida. Desde niño, soñó con ser un gran ajedrecista, junto con otras aspiraciones como ser “fabricante de barcos” y pianista, estas últimas influenciadas por la tradición familiar, según la Wikipedia.

Esta faceta menos conocida nos revela un lado del escritor que iba más allá de las letras, mostrando una mente estratégica y un espíritu competitivo que, sin duda, también se reflejaban en la construcción de sus complejas tramas narrativas. El ajedrez, para él, no era solo un juego, sino un reflejo de la vida misma.

4. Era un cocinero extraordinario y anfitrión de una “olla popular”

Más allá de las páginas, Eliseo Alberto tenía un talento que pocos esperaban: era un cocinero excepcional. Aprendió a cocinar cuando se quedó solo con su hija pequeña y, según sus propias palabras, descubrió que era “un cocinero extraordinario”. La cocina se convirtió en un refugio y una forma de expresar su generosidad.

Contaba que en su casa de Ciudad de México, “todos los días van a comer diez o doce amigos, casi todos cubanos errantes también, exiliados. Muertos de hambre que van a la casa a buscar su olla popular, digamos”, como se lee en Wikipedia. Incluso soñaba con escribir un libro de cocina, lo que demuestra lo mucho que disfrutaba este arte. Esta imagen de Eliseo Alberto, el anfitrión cálido y el cocinero que alimenta cuerpos y almas, es una muestra conmovedora de su humanidad.

5. “Informe contra mí mismo” fue su obra cumbre

De toda su vasta producción literaria, Eliseo Alberto tenía claro cuál consideraba su obra más importante: Informe contra mí mismo. Este libro, escrito en 1978 y publicado más tarde en el extranjero, narra la compleja situación en la que la seguridad del Estado cubano le pidió que hiciera un informe contra su propia familia. Él lo describía como “un libro sobre Cuba, que se escribe solo una vez”.

Creía firmemente que, si alguna vez fuera recordado, sería por esta obra, porque “a mucha gente le hizo bien”. En ella, defendió “el derecho a estar equivocado”, una postura valiente y profundamente humana en un contexto político polarizado, como explica la fuente. Es un testimonio de su honestidad intelectual y su compromiso con la verdad personal.

6. Autocrítico y sin pelos en la lengua sobre sus guiones

A pesar de su éxito como guionista, especialmente con la película Guantanamera, dirigida por Tomás Gutiérrez Alea, Eliseo Alberto no era de los que se ponían medallas. De hecho, era brutalmente honesto sobre sus trabajos en el cine. “Empecé a escribir guiones, algunos pésimos. He escrito varias de las peores películas que se hayan filmado nunca en el planeta”, afirmó sin rodeos.

Esta humildad y sentido del humor sobre sus propios fallos es un rasgo entrañable de su personalidad, que lo hacía aún más cercano. Demuestra que, incluso los grandes talentos, tienen sus momentos de duda y sus proyectos menos logrados, y saben reírse de ellos, un rasgo que también encontramos en figuras como la actriz Naomie Harris, de quien te contamos más en esta nota.

7. Compartía el don de la escritura con su hermana gemela

El talento para las letras corría en la sangre de los de Diego García Marruz. Eliseo Alberto tenía una hermana gemela, Josefina de Diego, a quien sus amigos llamaban Fefé. Ella también es escritora, ha publicado un exitoso libro para niños, se dedica a la traducción del inglés al español y es compiladora de la obra de su padre, Eliseo Diego.

A diferencia de su hermano, Josefina ha permanecido en Cuba, lo que añade una capa de complejidad y contraste a la historia familiar. Esta conexión gemelar y el camino compartido en la escritura, pero con decisiones de vida distintas, nos muestra la riqueza de una familia marcada por el arte y la historia de su país, según la Wikipedia.

8. El exilio en México fue su segundo hogar y fuente de inspiración

En 1990, Eliseo Alberto se exilió de Cuba y encontró un nuevo hogar en la Ciudad de México. Diez años después, en 2000, adoptó la ciudadanía mexicana, marcando un compromiso profundo con su nueva tierra. Este cambio no fue solo geográfico, sino también vital y creativo.

Desde México, siguió escribiendo, enseñando y compartiendo su visión del mundo. Su departamento en la Colonia del Valle se convirtió en un punto de encuentro para otros exiliados cubanos, un espacio de solidaridad y creación. El exilio, aunque doloroso, le brindó una nueva perspectiva y un lugar desde donde seguir contando historias, enriqueciendo su obra con las experiencias de ambas culturas, como se desprende de su biografía.

Por qué importa

Eliseo Alberto nos dejó a los 59 años en 2011, pero su legado sigue vivo. A 75 años de su nacimiento, recordarlo es celebrar una voz auténtica que se atrevió a explorar las complejidades del ser humano, la política y la identidad. Sus historias, cargadas de humor y melancolía, nos invitan a reflexionar sobre la libertad, el exilio y la búsqueda de la verdad, recordándonos que la literatura puede ser un espejo y una brújula en tiempos inciertos.

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Eliseo Alberto: la mentira que inició su carrera a 75 años

Su primera novela, "La fogata roja", nació de una audaz mentira al director de una revista. Un joven Eliseo Alberto, en el ejército, dijo tener una novela escrita que no existía. La escribió en una noche para cumplir el plazo y ganó el Premio Nacional de la Crítica. Hijo de un poeta célebre, forjó su propio camino en géneros como la crónica y el periodismo. Consideraba el ajedrez la pasión más grande de su vida. Además, era un cocinero extraordinario y su casa en México era una "olla popular" para exiliados cubanos. Recordarlo es celebrar una voz auténtica que exploró las complejidades del ser humano, la política y la identidad. La nota completa está en losupe.com

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Redacción asistida por inteligencia artificial y revisada por el equipo editorial de losupe.

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