Sherwood Anderson: 8 curiosidades a 150 años de su nacimiento
Conoce los detalles menos conocidos de la vida de Sherwood Anderson, el maestro del relato corto, desde su juventud en el Medio Oeste hasta su inesperado final en Panamá, a 150 años de su nacimiento.
PorMerry Melina7 min de lectura

Este 13 de septiembre se cumplen 150 años del nacimiento de Sherwood Anderson, un escritor estadounidense cuya obra dejó una marca profunda en la literatura del siglo XX. Conocido por su maestría en el relato corto y por ser uno de los primeros en explorar los desafíos de la industrialización, Anderson pintó con sus palabras un retrato vívido del Medio Oeste americano. Aunque su novela más famosa, Winesburg, Ohio, es un clásico, la vida de Anderson estuvo llena de giros inesperados y experiencias que forjaron su particular visión del mundo. Aquí te contamos algunas curiosidades sobre su vida que te ayudarán a entender mejor al hombre detrás de las historias.
Su "aventura" en la Guerra Hispano-Estadounidense terminó sin combate
En 1898, Estados Unidos se preparaba para la Guerra Hispano-Estadounidense, y Sherwood Anderson decidió alistarse en el ejército. Aunque en ese momento sus recursos en Chicago eran limitados, regresó a Clyde, Ohio, para unirse a una compañía que pronto se incorporaría al ejército en Camp Bushnell, según Wikipedia.
Pasó varios meses de entrenamiento en campamentos del sur antes de ser enviado a Cuba a principios de 1899. Sin embargo, cuando Anderson y su compañía llegaron, los combates ya habían terminado cuatro meses antes. El 21 de abril de 1899, abandonaron Cuba sin haber participado en ninguna batalla. A pesar de no ver acción, Anderson era popular entre sus compañeros, conocido por su afición a la lectura de novelas del Oeste y su habilidad para encontrar compañía, como señala el biógrafo Irving Howe.
Le decían "Jobby" porque siempre encontraba algo que hacer
Desde muy joven, Sherwood Anderson demostró una gran iniciativa para ganarse la vida. Su familia no lo tuvo fácil: su padre, Irwin McLain Anderson, un exsoldado y fabricante de arneses, perdió su buena posición económica y su madre, Emma Jane, hacía trabajos de lavandería para ayudar en casa. Ante esta situación, el joven Sherwood se volvió muy hábil para encontrar todo tipo de trabajos ocasionales.
Esta capacidad le valió el apodo de «Jobby», un sobrenombre que sus allegados usaban para referirse a él, según se cuenta en la biografía de Wikipedia. Fue vendedor de periódicos, recadero, aguador, mozo de cuadra, y hasta ayudante de imprenta y de su padre como pintor de carteles. Incluso trabajó montando bicicletas para la Elmore Manufacturing Company. Su talento para las ventas era tan natural que, siendo repartidor, una vez convenció a un granjero cansado en una taberna para que comprara dos ejemplares del mismo periódico de la tarde.
Aunque dejó la escuela a los 14, se graduó de una academia preparatoria a los 23
La necesidad económica hizo que Anderson abandonara sus estudios formales a los 14 años, tras solo unos nueve meses en el instituto. Sin embargo, esto no apagó su sed de conocimiento. Era un lector voraz y, aunque en su casa había pocos libros, aprovechaba los que tomaba prestados de la biblioteca del colegio y de colecciones personales de un director y un artista local.
Años después, a la edad de veintitrés años, Anderson decidió retomar su educación. En septiembre de 1899, se matriculó en el último curso de la Wittenberg Academy, una escuela preparatoria en el campus de la Universidad de Wittenberg, en Springfield, Ohio. Allí obtuvo buenas calificaciones y participó en actividades extracurriculares. En la primavera de 1900, se graduó y dio un discurso sobre el sionismo, siendo uno de los ocho alumnos elegidos para hablar en la ceremonia, un logro notable para alguien que había dejado la escuela tan temprano. Su historia nos recuerda a la de otras figuras literarias que, como contamos en esta nota sobre Concepción de Estevarena, tuvieron caminos educativos poco convencionales.
Su novela Tar: A Midwest Childhood se inspira en una infancia de mudanzas constantes
La vida familiar de Anderson estuvo marcada por la inestabilidad. Su padre, Irwin, que en un principio parecía prometedor, empezó a contraer deudas y a beber en exceso. Esto llevó a la familia a abandonar Camden, Ohio, su lugar de nacimiento, antes de que Sherwood cumpliera un año. Se mudaron varias veces, pasando por Independence (hoy Butler) y Caledonia.
Estos años en Caledonia, que fueron sus primeros recuerdos, conformaron la base para su novela semiautobiográfica Tar: A Midwest Childhood (1926), según se detalla en Wikipedia. Con cada traslado, la situación económica de su padre empeoraba, hasta que, al establecerse en Clyde, Ohio, en 1884, Irwin solo conseguía trabajos ocasionales como jornalero. Esta experiencia de precariedad y constante cambio dejó una huella imborrable en la obra de Anderson, que a menudo exploraba los temas de la desarraigo y la búsqueda de identidad en el Medio Oeste.
La muerte de su madre lo llevó a vivir en un establo
La vida de Sherwood Anderson dio un giro dramático en 1895. Su padre había comenzado a desaparecer por semanas, y la situación familiar era muy precaria. Dos años antes, su hermano mayor, Karl, se había marchado a Chicago. El 10 de mayo de 1895, su madre, Emma Jane, falleció a causa de la tuberculosis.
Este evento dejó a Sherwood, con solo 18 años, prácticamente solo. En ese momento, se alojó en la caballeriza de Harvey & Yetter, donde trabajaba como mozo de cuadra. Esta experiencia, que podría parecer dura, se convertiría en una fuente de inspiración para varias de sus historias más conocidas, dándole una perspectiva única sobre la vida y el trabajo. Su padre, con quien estuvo distanciado durante dos décadas, falleció en 1919.
Fue un exitoso publicista antes de dedicarse por completo a escribir
Antes de consolidarse como el aclamado escritor que conocemos, Sherwood Anderson tuvo una carrera inesperada en el mundo de la publicidad. Desde adolescente, su talento para las ventas era evidente, como lo demostró al vender dos periódicos idénticos a un mismo granjero.
Este don lo llevó a una exitosa trayectoria en la publicidad, un campo que, si bien distaba de la literatura, le proporcionó la estabilidad económica y la experiencia de vida que más tarde nutrirían sus obras. Aunque la biografía no detalla su tiempo exacto en publicidad, menciona que a este talento recurriría "en una exitosa carrera en el mundo de la publicidad", según Wikipedia. Este contraste entre su faceta de empresario y su posterior dedicación a la escritura subraya la riqueza de su recorrido personal.
Fue pionero en retratar los problemas de la industrialización en Estados Unidos
Más allá de su biografía personal, Sherwood Anderson es recordado por su importante contribución a la literatura. Fue reconocido como un maestro de la técnica del relato corto, un género en el que dejó una huella imborrable. Pero su impacto no se limitó a la forma; también fue uno de los primeros escritores en abordar de manera profunda los problemas y las transformaciones sociales generados por la industrialización en Estados Unidos.
Su obra, especialmente Winesburg, Ohio, explora las complejidades de la vida en pequeñas ciudades del Medio Oeste, donde los personajes luchan con la soledad, la frustración y la búsqueda de sentido en un mundo que cambiaba rápidamente. Anderson supo capturar la esencia de estas vidas, ofreciendo una mirada humana y a menudo melancólica a una época de grandes cambios.
Murió en Panamá a causa de una peritonitis
La vida de Sherwood Anderson terminó de manera inesperada lejos de su Ohio natal. Falleció el 8 de marzo de 1941, a los 64 años, en la Ciudad de Colón, Panamá. La causa de su muerte fue una peritonitis, una inflamación del revestimiento interno del abdomen.
Este desenlace, tan alejado del ambiente literario de Estados Unidos, añade un último giro a la vida de un hombre que siempre estuvo en movimiento, explorando tanto geográficamente como en su escritura. Su sepultura se encuentra en el Round Hill Cemetery, cerrando un capítulo en la historia de uno de los grandes narradores de la experiencia americana.
Por qué importa
Sherwood Anderson no fue solo un escritor talentoso; fue un observador agudo de la condición humana y un cronista de su tiempo. Su habilidad para capturar la esencia de las vidas ordinarias en el Medio Oeste, con sus sueños rotos y sus silenciosas batallas, lo convirtió en una voz única. Sus obras no solo nos entretienen, sino que nos invitan a reflexionar sobre cómo los entornos y las circunstancias moldean a las personas, y cómo la literatura puede darnos una ventana a esas verdades universales. A 150 años de su nacimiento, su legado sigue siendo tan relevante como siempre.
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