Régimen cubano recibe la mayoría del combustible importado de EE. UU., no las mipymes
A pesar de las sanciones estadounidenses diseñadas para fortalecer el sector privado en Cuba, la mayor parte del combustible que llega de Estados Unidos termina en manos del Estado y su aparato militar, según un experto de CUPET. Ocho de cada diez litros se destinan al control estatal, no al pueblo ni a los negocios independientes.
PorAndreea Blidar5 min de lectura

A pesar de que las políticas de Estados Unidos buscan fomentar el sector privado en Cuba, la mayoría del combustible importado desde territorio estadounidense está yendo a parar a manos del régimen y sus empresas militares. Un especialista en refinación de petróleo de la compañía estatal CUPET, a quien Diariolasamericas.com llamó Alejandro, asegura que ocho de cada diez litros de gasolina que entran al país son controlados por el Estado, no por el pueblo ni por las pequeñas y medianas empresas (MIPYMES) que supuestamente deberían beneficiarse.
Esta situación revela un desafío constante para las sanciones de Washington, que buscan presionar al gobierno cubano mientras intentan aliviar la situación del sector privado. Sin embargo, en la práctica, el control estatal se mantiene fuerte y adaptable, según los expertos consultados.
El control absoluto del Estado
Alejandro, de CUPET, explicó a Diariolasamericas.com que, frente a cada nueva sanción del Departamento de Estado, el gobierno cubano ya ha movido sus fichas con antelación. «Las autoridades cubanas siempre tienen dos jugadas por delante de la Casa Blanca», afirmó el experto. Esto se debe a que Cuba funciona como una «economía de cuartel», donde el Estado, el partido comunista y las instituciones militares, como el holding GAESA, tienen el control absoluto de todos los sectores, incluso el deporte.
GAESA, según una investigación de El Nuevo Herald citada por Diariolasamericas.com, administra las empresas más rentables de Cuba y maneja cuentas secretas que suman cerca de 18 mil millones de dólares. El ingeniero de CUPET considera ingenuo creer que existen empresas autónomas en un sistema tan centralizado. «En Cuba la palabra independiente es un delito», dice, señalando que cualquier negocio privado pasa por un filtro de la Seguridad del Estado y el gobierno antes de obtener una licencia.
El gobernante cubano, Miguel Díaz-Canel, reconoció en agosto que el diálogo con Estados Unidos está estancado. Aseguró que hay voluntad de conversar, pero que «bajo la opresión no puede haber diálogo», de acuerdo con El Mundo. Esta falta de avances en las relaciones diplomáticas coincide con una de las peores crisis económicas y sociales que atraviesa la isla, con una contracción económica de más del 15% entre 2020 y 2025, agravada por un bloqueo petrolero estadounidense y sanciones secundarias, según el mismo medio.
Combustible para el aparato de seguridad
El destino del combustible importado genera gran controversia. Alejandro, el especialista de CUPET, sostiene que el pueblo apenas se beneficia de él. En cambio, se prioriza el suministro para las fuerzas del orden público y las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Un informe del periódico independiente 14ymedio, publicado la misma semana que Diariolasamericas.com, confirmó que gasolineras como ‘El Eficiente’ en La Habana surten al aparato represivo del régimen.
Reporteros de 14ymedio comprobaron que esta gasolinera abastece vehículos de Sepsa (Empresa de Servicios Especializados de Protección, S.A.), una entidad responsable de operaciones de seguridad. También se surte a camiones de la Brigada Especial, conocida como Boinas Negras, y a las motocicletas de los agentes de la Seguridad del Estado. Una fuente en una gasolinera del MININT cercana a Villa Marista, el cuartel general de la policía política, confirmó que ellos garantizan el combustible para oficiales de contrainteligencia, y ante la pregunta sobre su origen, respondió sin dudar: «De la yuma, al país no está entrando combustible».
Ante la severa crisis hídrica y los prolongados apagones, Díaz-Canel aprobó destinar una cantidad de combustible a los acueductos y, más recientemente, a la generación eléctrica. Sin embargo, Alejandro enfatiza que el combustible comprado en Estados Unidos no se destina a estos servicios vitales, sino que el Estado lo administra «a conveniencia o lo guarda en la reserva militar».
MIPYMES vinculadas al poder y el mercado opaco
La idea de que las MIPYMES cubanas actúan de forma autónoma es cuestionada por muchos. Alejandro es claro: «Rubio y Trump están mareados. En Cuba no hay una frontera que delimite el sector estatal del privado. Las MIPYMES no son autónomas». Una investigación de CubaNet publicada en febrero ya había revelado que varias MIPYMES vinculadas a la familia Castro y a GAESA fueron seleccionadas para importar combustible, y que la mayoría de las 150 empresas que solicitaron importar hidrocarburos fueron autorizadas por el Consejo de Estado.
Negocios como Agroindustrial Media Luna, en Ciego de Ávila, o el Proyecto de Desarrollo Local Gaia, cuya dueña es Lisa Titolo Castro (hija de Mariela Castro), aparecen con contratos para importar combustible. Esto sugiere que las oportunidades de importación están fuertemente centralizadas y conectadas con las altas esferas del poder.
Diego, dueño de un bodegón en La Habana, describió la importación de combustible como un asunto de gran intriga. La consultora Auge, en marzo, ya había advertido sobre las dificultades para las empresas privadas no autorizadas para adquirir gasolina en EE. UU., calculando que un isotanque de 25 mil litros cuesta unos 50 mil dólares, una cifra inalcanzable para la mayoría de los negocios locales. Los pocos que logran importar lo hacen juntando dinero entre varios emprendedores y siempre con el permiso del Ministerio de Economía, Finanzas y Precios.
Precios altos y dificultades para el ciudadano común
A pesar de la entrada de combustible, el beneficio no llega fácilmente al ciudadano de a pie. David, un taxista privado con un viejo jeep Willy, explicó que aunque los precios informales han bajado, sigue sin ser rentable para muchos. Un litro pasó de 6 mil pesos cubanos (unos 10 dólares) a aproximadamente 2,300 pesos (casi 3 dólares), pero aún es un lujo que pocos pueden pagar por un viaje corto.
Un joven revendedor de gasolina en el mercado informal confirmó que el combustible que mueve proviene de instituciones del Estado. Asegura que muchas de las personas con licencia para comprar gasolina en Estados Unidos están directamente conectadas con el gobierno o con la “realeza” del régimen, obteniendo ganancias millonarias. Mientras en Estados Unidos el litro se compra a 0.19 centavos, en el mercado negro cubano se vende a 2.300 pesos o más, generando grandes beneficios para unos pocos.
Por qué importa
La dinámica de importación de combustible en Cuba pone en evidencia la compleja realidad de las sanciones internacionales y su aplicación. Muestra cómo un régimen centralizado puede adaptarse y mantener el control sobre recursos clave, incluso aquellos que buscan beneficiar a la población o a iniciativas privadas. Para los ciudadanos cubanos, significa que el acceso a un servicio tan básico como el transporte o la electricidad sigue dependiendo de las decisiones estatales y un mercado opaco, mientras que la retórica sobre el apoyo al sector privado choca con una realidad donde la mayoría sigue luchando para llegar a fin de mes.
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